LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EN LAS ORGANIZACIONES


Los antecedentes del concepto de RSC debemos buscarlo en los Estados Unidos, en 1960, como reacción social contra los comportamientos de las multinacionales.
En España, el interés por la RSC, es de finales de los 80 siguiendo la experiencia internacional y el interés que se empieza a despertar en la sociedad por el tema social.

En julio 2001, se crea el Libro Verde de la RS de las empresas “Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas”. En el mismo se define como:

 

“La integración voluntaria de preocupaciones sociales y medioambientales en todas sus operaciones y en la relación con sus interlocutores” (Libro Verde, 2001)

 

Ser socialmente responsable no significa, solamente, cumplir las obligaciones jurídicas, sino ir más allá de su cumplimiento invirtiendo “más” en el capital humano, el entorno y las relaciones con los interlocutores. Ello supone elevar el nivel de protección de los derechos fundamentales, del medio ambiente y adoptar un modelo de gobernanza abierto que concilie los intereses de los distintos agentes en un enfoque de calidad y viabilidad.

El Consejo Europeo de Gotemburgo (2001) adoptó la Estrategia de la UE para un desarrollo sostenible, posteriormente revisada, entendido como:

“Aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro para satisfacer las suyas” (Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, 1992)

 

Este debate está, también, vinculado con la reflexión de la Comisión en el Libro Blanco sobre la Gobernanza (2001) en la Unión Europea
La responsabilidad social de las empresas tiene implicaciones importantes para todos los agentes económicos y sociales, así como para las autoridades públicas, que deben tener en cuenta las prácticas socialmente responsables de las empresas en su propia acción.

A nivel nacional, el Documento Tripartito “La Responsabilidad Social de las Empresas. Dialogo Social” firmado por UGT, CCOO y la CEOE la define:
“conjunto de compromisos de diverso orden económico, social y medioambiental adoptados por las empresas, las organizaciones e instituciones públicas y privadas y que constituyen un valor añadido al cumplimiento de sus obligaciones legales, contribuyendo a la vez, al progreso social y económico en el marco de un desarrollo sostenible” (Dialogo Social, 2007)

El Foro de Expertos en RSE, constituido en el seno del Ministerio de Trabajo e Inmigración señala que si bien la responsabilidad social corresponde en primer lugar a las empresas, se extiende a todas las organizaciones que aportan un valor añadido a la sociedad, sean públicas y privadas, con ó sin ánimo de lucro.

Las áreas de la responsabilidad social de las organizaciones son tres: económica, social y medioambiental. En cada una de estas se puede encontrar diversas formas de entender el comportamiento social. Cada empresa u organización deberá fijar el contenido de su responsabilidad social como resultado de un análisis sistemático de sus áreas de actividad y de los grupos de interés afectados por ellas.

En cada una de estas áreas se debe distinguir entre:

Dimensión interna


Gestión e inversión en recursos humanos
•    Captación, selección de personal
•    Formación para la cualificación o recualificación profesional
•    Conciliación de la vida personal, familiar y profesional
•    Seguridad y salud en el trabajo. Eliminación de los riesgos psicosociales.
•    No discriminación por razón de sexo, edad, orientación religiosa o cualquier otra circunstancia personal o social. Adecuada gestión de la diversidad
•    Ocupación de personas en situación o riesgo de exclusión social y laboral
•    Transparencia
•    Trabajo en equipo
•    Respeto a la realización profesional de cada persona
•    Igualdad de retribución y perspectivas profesionales para las mujeres
•    Relaciones laborales basadas en el diálogo social
•    Porcentaje de personas con discapacidad mayor del que exige la ley.


Gestión de los recursos materiales y los procesos de producción
•    Eficiencia en el uso de los recursos
•    Calidad en la producción /o prestación de los servicios
•    Innovación en los procesos
•    Ecología interna

Dimensión externa
Que tiene que ver con:


Entorno
•    Compra a proveedores responsables
•    Contratación de servicios a empresas de inserción o centros especiales de empleo
•    Coordinación con otras entidades
•    Integración de las políticas
•    Creación de estándares para la implantación, gestión y medición de la calidad (ISO 26000, EFQM, ISO 9001…)
•    Creación de premios o reconocimientos a la excelencia
•    Elaboración de memorias de sostenibilidad social y ambiental
•    Acción social corporativa (apoyo a proyectos en países en vías de desarrollo, patrocinio de actividades deportivas, de mejora ambiental o proyectos sociales)


Medioambiente
•    Recogida de residuos, reciclado
•    Ahorro y Eficiencia energética
•    Emisiones de CO2
•    Transportes
•    Certificaciones medioambientales (EMAS, ISO 14OOO…)

En definitiva, la RS va más allá del perímetro de las empresas u organizaciones incluye, además de a los trabajadores y accionistas, un amplio abanico de interlocutores: proveedores, consumidores, autoridades públicas, entidades del tercer sector, ONGs. Así como la relación con el entorno físico.
Son muchos los obstáculos que, en la actualidad, dificultan el avance en la integración de la responsabilidad social en las organizaciones. Entre ellos:
•    Mercado cortoplacista
•    Visión económica, falta de visión estratégica
•    Competitividad de los países emergentes
•    Falta de transparencia
•    Conflictos de intereses
•    Falta de cultura social, desconocimiento de la RS
•    Falta de inversiones en I+D+i
•    Falta de inversión en capital humano
•    Ausencia de una visión multidimensional de los problemas
•    Falta de herramientas
•    Escaso dialogo social, negociación colectiva y concertación
•    Falta de conjugación de intereses económicos y sociales en base a los principios de respeto a las personas y al medioambiente
•    Necesidad de más cooperación local, regional, nacional e internacional
•    Falta de impulso institucional a la creación de entornos responsables y territorios socialmente responsables

Si bien cada vez son más las que desean asumirla ya que la experiencia viene demostrando que para que una empresa crezca a largo plazo es imprescindible que sustente sus procesos y productos en unos estándares éticos. Pero también es preciso que por parte de las administraciones, de las autoridades nacionales e internacionales se estimule el desarrollo efectivo de la RS y que la adhesión a algunas de las iniciativa existentes, como el Global Compact, no quede en una mera declaración de intenciones.

La RSE, en definitiva, se refleja en los valores, en los criterios que orientan las actuaciones de las organizaciones no en la periferia sino al núcleo de su actividad.

Esto supone que debemos superar una división implícita del trabajo según la cual cada institución (empresa, gobierno, ONG, tercer sector…) tiene en exclusiva un tipo de responsabilidades y puede permitirse ignorar el resto. Hoy la realidad de un mundo interdependiente nos dice que las responsabilidades son compartidas; que no debemos reducirnos a hablar enfáticamente de mis responsabilidades, sino que debemos aprender a hablar de nuestras responsabilidades, a condición de que cada cual lo haga hablando desde su propia responsabilidad.

De ahí, dicho sea de paso, que cada día descubramos nuevas formas de partenariado o colaboración entre organizaciones e instituciones que hasta hace pocos años sólo sabían verse mutuamente como adversarias, rivales, competidoras o, simplemente, como obstáculos. Sólo podemos empezar a hablar de RSE si también empezamos a hablar de la responsabilidad social de las ONG y de las administraciones públicas. Necesitamos no sólo una agenda y unas prácticas sino también visión de territorio. Sin visión, nos perderemos en la discusión de las mil y una situaciones contradictorias con las que podemos encontrarnos cada día. Los documentos de la Comisión no dejan de referirse, como punto de partida, al famoso texto de la cumbre de Lisboa, según el cual se trata de "convertir a la Unión Europea en 2010 en la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social". Lo que parece fundamental es lo siguiente: sólo podremos incorporar a nuestro debate económico, político y social la cuestión de la RSE si no olvidamos nunca que no podremos resolver esta cuestión sin plantearnos simultáneamente en qué país queremos convertirnos.
(Josep M. Lozano, Instituto Persona, Empresa y Sociedad, ESADE).

 

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